29 Julio de 2018 12:00

Se cumplen 18 años de unos de los suicidios que más tocaron la fibra de los argentinos; el 29 de julio del año 2000 se quitó la vida el Dr. René Favaloro, médico cirujano de prestigio internacional que en sus palmares tenía la invención de la técnica que revolucionó y cambió para siempre las intervenciones coronarias: el bypass.
Agobiado por las deudas que tenía la fundación que llevaba su nombre y que había abierto a mediados de la década del 80, con un hospital modelo que por momentos emuló al Hospital de Clínicas en cuanto a la formación de profesionales, se rehusaba a tener que despedir a varios de sus colegas que lo habían acompañado en su misión.
Hoy se cumplen 18 años del suicidio del cardiólogo que revolucionó al mundo.
Frente al espejo de su baño, recién duchado, afeitado y en pijamas, tomó el arma Magnum 357 posicionó el cañón en su tetilla izquierda y apretó el gatillo. La bala perforó su corazón y salió por la espalda. El cuerpo sin vida de para muchos el mejor médico en la historia argentina se desplomó al suelo. El ruido que generó la percusión de tamaño calibre hizo que sus vecinos del edificio de la calle Dardo Rocha en el barrio porteño de Barrio Norte intentarán ingresar al departamento debido a que Favaloro no respondía el portero. Cuando notaron lo sucedido llamaron a las autoridades. En la mesa de luz de su cuarto dejó siete cartas cada una de ellas dirigidas a diferentes personas.
En ellas se destacaba la deuda que mantenían obras sociales y prepagas con la institución por un monto superior a los U$D 18 millones (todavía regía la convertibilidad de un peso = un dólar) de los cuales la mayor era por prestaciones prestadas IOMA y al PAMI, las obras sociales de los empleados públicos de la provincia de Buenos Aires y la que tienen todos los jubilados del país respectivamente.
Ante tal panorama la primera pregunta qué surge es: ¿Por qué no recurrió directamente a la Presidencia para intentar conseguir parte de dichos fondos? Antes de su muerte, Favaloro le envió una carta al jefe de Estado, Fernando De la Rúa, en donde le contó en carne propia las penurias que atravesaba la Fundación por la falta de pago. La misiva se mandó días antes de su fallecimiento, pero recién llegó al escritorio presidencial 48 horas después de que el médico decidió quitarse la vida.
El festejo con el presidente de Gimnasia, el club de sus amores, cuando logró ascenso a primera en 1985.
"En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea". Con esa frase que se encuentra dentro de una carta que Favaloro le envió al subdirector del diario La Nación, Claudio Escribano, el 22 de junio del 2000 describió cómo fueron sus últimos días laborales. El día después de su suicidio se tuvo una primera impresión sobre el motivo de la no respuesta de la Casa Rosada; "no parecían de tanta urgencia los reclamos que había hecho”, manifestó el entonces ministro de Salud, Héctor Lombardo.
El ex ministro de Salud de la Alianza, Héctor Lombardo, quien no pensó que era tan grave la situación financiera.
Con IOMA la situación tuvo una particularidad. Cuando asume la gobernación de la provincia Eduardo Duhalde le pide a Favaloro que le recomiende a alguien para hacerse cargo de la obra social. El médico ponderó a su amigo Rubén Laguens que se fue envuelto en una serie de polémicas por el control de los fondos. Las crónicas periodísticas de ese entonces señalan que esa situación fue una de las que más dolor le provocaba.
En cuanto al PAMI la situación era aún más insólita. Favaloro lo que buscaba por esos días es que la obra social se hiciera cargo de la deuda de U$D 2.8 millones que tenía con la institución por prestaciones realizadas entre 1993 y 1995. Por un decreto presidencial del ex mandatario Carlos Menem, en el oficializó la intervención de organismo, se prohibió que todas las deudas contraídas en ese período se paguen con efectivo; los acreedores tenían que aceptar bonos del Estado. El interventor del PAMI, Victor Alderete, terminó por violar dicho decreto y canceló parte de las deudas con depósitos.
La Fundación recibió entre 1998 y 1999 poco más de U$D 800.000 de esa forma. Sin embargo en otros casos hubo irregularidades por lo cual la Oficina Anticorrupción (OA) y la Justicia Federal comenzaron a investigar las cuentas del organismo. "El PAMI todavía no tiene verificada esa deuda y precisamente mañana (por el 31 de julio) tenemos prevista una auditoría en la Fundación Favaloro para determinar si corresponde pagar", afirmó el jefe de pagos del organismo, el difunto economista Tomás Bulat, en ese entonces a los diferentes medios. Allí es cuando explicó que el resultado de la auditoría, sea cual sea, no iba a poder destrabar los pagos ya que primero tenía que girarse el expediente a la OA y luego el juez a cargo de la causa, Jorge Ballestero, debía autorizarlos.
Sin embargo Favaloro negó en una de sus cartas que esa situación sea así en el organismo en el cual se encontraba como interventor en ese entonces el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, cuando era el interventor del PAMI.
“Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un sólo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto. ¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país. Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente)”, sostuvo el cardiólogo.
Después de su suicidio los organismos del Estado, las obras sociales y las prepagas comenzaron a realizar un plan de pagos de forma casi inmediata. Si bien se tuvieron que hacer ajustes, según recuerdan varios de los jefes de servicios que se encontraban en ese entonces y hasta el día de la fecha se desempeñan en la institución, la economía terminó por sanearse.