Fue un día clave en la vida de Marcelo y Yamina Galarza. El Tribunal de Gualeguaychú iba a dar su veredicto y definir así el futuro de su hija, Nahir, a quien se le imputaba hasta las once de la mañana el homicidio de Fernando Pastorizzo. Cómo reaccionaron tras la condena perpetua y la delicada situación en la que se encuentran por las amenazas que recibieron.
Los padres de Nahir la visitan todos los miércoles y sábados en la comisaría.
“Estamos destrozados”. Esas fueron las palabras que le comentaron a un allegado de la familia minutos después de mirar por televisión y desde su casa la sentencia. Se enteraron así que su hija mayor, quien tampoco asistió a los Tribunales, se convirtió en la mujer más joven del país en recibir una condena perpetua.
El abrazo de Nahir y su mamá durante una de las audiencias.
Decidieron a último momento no asistir a la audiencia. Sabían que la presencia mediática iba a ser sofocante. De hecho, consideran que los jueces fueron influenciados por la condena social que se instaló en la sociedad e insisten, puertas adentro, con que su hija era víctima de violencia de género. Tampoco consideran que el vínculo con Fernando se haya probado en el juicio.
"Entendemos el dolor de la familia de Fernando".
“Entendemos el dolor de la familia”, reconocen de inmediato a su entorno, como lo hicieron en los primeros días posteriores al crimen. De hecho, fueron ellos quienes se acercaron a saludar a Silvia Mantegazza y Gustavo Pastorizzo en la primera audiencia tras la imputación de su hija y recibieron la negativa de los padres de Fernando. “Los entendemos”, insisten, pese a que consideran injusta la sentencia.
Silvia, la mamá de Fernando, durante la lectura de la sentencia.
Desde la intimidad de su hogar, los Galarza sufren ahora el asedio mediático. Las cámaras se apostaron desde temprano, esperando capturar el momento en el que salieran para los Tribunales. No lo hicieron y tampoco lo van a hacer. Prefieren transitar estas horas puertas adentro y resguardarse de los medios.
Los padres de Nahir acompañaron desde el primer momento a su hija.
“No podemos vivir tranquilos”, se quejan. En efecto, tuvieron que recibir custodia policial desde el viernes por las amenazas que recibieron el miércoles pasado por Facebook. “Les vamos a prender fuego la casa”, les escribieron.
La única certeza que tienen por estas horas es que Nahir permanecerá en la Comisaría de la Mujer hasta agotarse todas las instancias de apelación, trámite que comenzará recién cuando el Tribunal de los fundamentos del veredicto. Y esperan, claro, poder verla mañana dos horas; como lo hacen todos los miércoles y sábados desde que quedó detenida.
Mientras la ciudad entera se conmocionaba por la condena, Nahir aguardaba en su celda. Sin televisión e incomunicada, se enteró por boca de uno de sus abogados, Horacio Dargainz, quien la visitó ni bien finalizó la audiencia.