09 Enero de 2023 10:28

El 2 de enero inició el juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa, el joven de 18 años que recibió la golpiza de ocho a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell, hace dos años. Después de la quinta audiencia el viernes, el abogado de los criminales, Hugo Tomei, lanzó varias polémicas frases justificando todo tipo de situaciones inusuales que ocurrieron.
La primera fue sobre el uso de barbijos que, él no usó, pero los imputados sí. “Los barbijos son de uso de protocolo por COVID-19. Cuando las cosas van avanzando y se puede presumir que no va a haber contagio de riesgo las personas queremos estar sin barbijo”, justificó. Esto fue cuestionado por el abogado de la víctima, Fernando Burlando, quien dialogó con la prensa sobre esta repudiable actitud. Expresó abiertamente que los usaron porque "estaban jugando" y para tapar sus expresiones por si algo les causaba gracia en las audiencias.
"Aunque se rían de una cuestión que no tenga nada que ver con el juicio (en referencia a que se puedo ver a algunos jugar con sus barbijos que también tenían algunos en sus manos), en esto que es un templo, que es la sala de audiencia y donde están los papás de Fernando, no se pueden reír de nada”, comentó el letrado y lanzó sin filtros que estos los convierte en "unos reverendos hijos de pu... realmente”. Sin embargo, Tomei desmintió que los usaran por diversión: “Es imposible. Es muy raro que en un debate un acusado se pueda reír”.
El abogado defensor pretende buscar la nulidad del proceso judicial planteando la violación de los derechos de sus clientes. Por tanto, el uso de barbijo así como la imposibilidad de declarar es su estrategia principal abogando que sus clientes “no disponen de tiempo” para quebrar sus posiciones dentro del tribunal. Algo que para Burlando y la familia de Fernando es un "si no es ahora, ¿cuándo?" ya que las audiciencias son para eso.
Por otro lado, otro hecho con el que intenta especular Tomei es sobre la práctica de RCP que, según él, estuvieron mal hechas. Virginia Pérez, fue la joven que intentó reanimar a Fernando y declaró el jueves que trató de reanimarlo pero constató que no tenía pulso.
“Hubo unos segundos de shock donde yo mantuve las manos en la cabeza y no podía parar de mirarlo fijo a la cara porque le hablaba y le decía: 'Quedate conmigo'. Se lo dije mirándolo a la cara para ver si reaccionaba. Y ahí fue cuando más atención le presté a la cara, le vi el golpe que tenía en la cara, y mismo el golpe en la cabeza. Yo solo pude ver eso porque le presté mucha atención a él a ver si hacía algún gesto, si abría los ojos. No los abrió”, recordó Pérez sobre esa noche del 18 de enero de 2020.
Tanto Burlando como la familia apuntaron directamente contra la defensa de los ocho acusados a partir de las críticas que se le realizaron a la joven y dijeron que es un "papelón" este cuestionamiento. Al respecto, el abogado de la familia, señaló: "Preguntan sin tener una idea concreta de lo que es hacer una maniobra de RCP. Es insólito pensarlo. Hay dos formas de acercarse a una persona. Una como hicieron los chicos y matarla, y la otra es acercarse y tratar de darle vida como hace cualquier persona bien intencionada que quiere reanimar a alguien que no tiene pulso".
"Hemorragia masiva y la marca de una zapatilla": declara el médico que hizo la autopsia de Fernando
Cuestionar la autopsia de Fernando Báez Sosa
Báez Sosa murió en horas de la madrugada por una golpiza mortal que le propiciaron Luciano, Ciro y Lucas Pertossi, Ayrton Viollaz, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Máximo Thomsen y Enzo Comelli, a quienes se vio participando en la escena del crimen. Este hecho fue de nuevo aportado por Tomás Bidonde, quien presenció el ataque siendo ajeno al círculo de la víctima y se quebró en llanto al momento de iniciar su declaración el jueves porque lamentó no haber podido hacer algo para salvarle la vida a Fernando.
El testigo declaró: "Le pegó dos patadas en la cabeza, como puntinazos. Después recuerdo que lo agarró y le volvió a dar dos patadas. Lo agarró de la cabeza". Así también dijo que vio a otro chico "muy musculoso" que "le pegó una patada en la parte izquierda y lo golpeaba". De esta manera, Bidonde señaló a Thomsen como quien pateó en la cabeza a Fernando, a Ciro como quien le pegaba por el costado y a Viollaz junto a Benicelli como quienes le pegaban a los amigos de la víctima para evitar que lo defendieran.
La clarificación de esta escena la confirmó también la criminóloga Olga Fernández Chávez quién detalló algunas de las marcas que se encontró en el cuerpo del joven asesinado en Villa Gesell. “Es preocupante lo que dice Tomei (sobre el RCP). A lo sumo se puede romper alguna costilla, que no fue el caso”, compartió.
Fernández Chávez que pudo presenciar la autopsia dio nuevos detalles que se coinciden con los testimonios de los testigos que prestaron su declaración hasta el momento: “Todas las lesiones son en el frente. La autopsia marca que no hubo ninguna lesión defensiva y esto es coincidente con lo que dicen los testigos, de que primero le pegaron por atrás y cayó al piso. Fernando no pudo hacer nada por defenderse, ni poner los brazos para tapar la cabeza”.
“Tenía traumatismo de cráneo e hígado, sangre y hematomas en los pulmones, traumatismo en el intestino grueso. La muerte es aparentemente casi instantánea. De hecho, dice 'muerte por traumatismo de cráneo'”, destacó la criminóloga y amplió: “También hay dos marcas de calzado en la piel, pero es cuestionable porque como tiene cierta elasticidad y es flexible, es difícil de identificar. En la boca tenía sangre con burbujas de aire. Eso significa que llegó a escupir sangre y también la tragó, porque los pulmones estaban traumatizados”.
En concreto, los cotejos de ADN realizados confirman que se encontró sangre de Fernando en la camisa de Matías Benicelli, así como sangre de Blas Cinalli en el dedo meñique de la víctima. A eso se le suma la zapatilla de lona ensangrentada con la que Thomsen pateó al joven en la cabeza, que fue encontrada en la casa que alquilaban y que, de acuerdo al registro de las cámaras de seguridad, era el par que Thomsen usó durante la noche del crimen.
El giro de la autopsia que complica a los rugbiers y las pruebas clave con las que llegan al juicio
Referente del club de los rugbiers asesinos salió a defender a los papis y a sus hijitos
Desde Náutico Arsenal Rugby Club, institución a la que representaban los asesinos, intentaron minimizar el hecho y saleron a defenderlos aunque pudieron afirmar que "peleaban, pero no salían a atacar”. En esta misma dirección de no querer responsabilizar a ninguno de los asesinos, el club también salió a defender a los padres de los criminales ya que, si hubieran sido los "culpables" se hubieran comunicado con la familia de Báez Sosa.
“Peleas hubo, hay y seguirá haciendo”, dijo con liviandad el rugbier Bernardo Ditges, referente del club de Zárate, a Radio Con Vos y aclaró que es habitual que las haya porque en la cultura rugbier "si uno pelea, el amigo va y se mete". Sin embargo, cuando en la emisora le recordaron que no fue una pelea de dos sino de ocho a uno, expresó: “Es horrible, pero lamentablemente pasa”.
Los rugbiers son presos VIP
A la posibilidad de no mostrar su cara cuando no debería ser un privilegio se le suma a la forma en la que están viviendo estos días los homicidas. Según contaron, Thomsen, Comelli, Benicelli, Cinalli, Viollaz y los tres hermanos Pertossi estarían ubicados en un pabellón exclusivo para ellos, es decir, alejados del resto de la población carcelaria. Están distribuidos de a dos en celdas comunes con cama cucheta y un inodoro, además de que tienen limpieza diaria de la celda y se les autoriza una salida al patio diaria de dos horas. Todo esto es bastante inusual sobretodo por la parte de la limpieza y de estar en una dependencia de solo dos cuchetas con baño.
Antes del juicio, los ocho detenidos pasaban sus días en la Alcaidía N° 3 de Melchor Romero en La Plata. Como la sentencia no está firme, no se confirmó si continuarían allí para cumplir la condena o serían reubicados.