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Un silencio que grita

Crimen en la pileta: un policía acusado de asesinar a una joven tras no pagarle por sus servicios sexuales

Antonella Acuña tenía 22 años y fue hallada sin vida en la pileta de una casa en Merlo.

04 Abril de 2025 11:06
Su cuerpo fue hallado sumergido en una pileta en Merlo

Por horas, el celular de Antonella Acuña permaneció en silencio. No atendía llamadas, no leía mensajes. Su madre, desesperada, intentaba comunicarse sin éxito. En paralelo, una amiga suya -quien también se dedica al trabajo sexual- recordó un dato clave: antes de irse a atender a un cliente, Antonella le había pasado su número de teléfono "por si algo pasaba". Ese gesto, simple pero fundamental, fue lo que permitió llegar al domicilio de Agustín Guillermo Benítez, de 24 años, un agente de la Fuerza Barrial de Aproximación (FBA) de San Martín que estaba en tratamiento por adicciones. 

El hombre fue el último en verla con vida. Horas después de su declaración, la verdad salió a la luz: Antonella estaba muerta, oculta en la pileta de su casa, en la localidad bonaerense de Mariano Acosta, partido de Merlo.  La denuncia por desaparición fue radicada por la madre de Antonella en la UFI N°1 de Morón. Fue ella quien encendió la alarma ante la falta de contacto con su hija, y quien abrió la puerta a una investigación que terminó de la peor manera. Según testimonios obtenidos por el medio Primer Plano Online, Antonella se dedicaba al trabajo sexual. El jueves por la tarde, había acordado un encuentro con un cliente. 

Antes de salir, le pasó el número del hombre a una amiga, un gesto preventivo que terminó siendo determinante. Cuando la joven no volvió a comunicarse y su celular apareció apagado, esa amiga advirtió lo peor. La policía no tardó en acudir al domicilio de Benítez, quien aseguró que Antonella se había ido luego de una discusión por el valor del servicio. Dijo que no llegaron a un acuerdo y que ella se retiró por su cuenta. Pero su relato comenzó a desmoronarse rápidamente. La fiscal del caso, Silvana Bonini, advirtió varias contradicciones e incoherencias en la versión que proporcionó el agente. 

Tenía 22 años, era trabajadora sexual y había compartido con una amiga el número de su último cliente

Por eso solicitó un allanamiento de urgencia, autorizado por el juez de Garantías Ricardo Fraga. El procedimiento policial se llevó a cabo en la vivienda de la calle Las Lilas al 1500, en Merlo. Allí, tras inspeccionar la propiedad, los oficiales encontraron lo que ya todos temían: el cuerpo de Antonella Acuña yacía sin vida dentro de la pileta de la casa. Según las primeras pericias, la causa probable de la muerte sería ahorcamiento, aunque se aguardan los resultados de la autopsia oficial.

De esta manera, la causa, que había comenzado como una averiguación de paradero, pasó a estar caratulada como homicidio agravado. Las primeras hipótesis judiciales indican que Benítez habría intentado pagarle a la joven solo una parte del monto acordado, lo que generó una discusión que terminó en el brutal asesinato. El hecho conmociona por la brutalidad, pero también por el perfil del acusado: un joven policía, integrante de una fuerza especial, que debía estar al servicio de la comunidad. 

En vez de eso, está detenido como sospechoso de asesinar a una joven vulnerable, cuyo único "delito" fue reclamar lo que le correspondía. Antonella tenía 22 años y una vida por delante. Su muerte no puede reducirse a un hecho policial más. Es una historia de violencia, de desigualdad y de abandono institucional. Su madre, sus amigas y toda la comunidad exigen justicia. Justicia por Antonella, y por tantas otras que no llegaron a dejar un número antes de desaparecer.