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Desprecio por la vida y sadismo: la crónica del macabro asesinato de Fernando Báez Sosa

El juicio contra los ocho rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando a la salida de un boliche arrancó esta semana y durante las primeras cinco jornadas se dieron a conocer datos reveladores. 

por Alejo Paredes

07 Enero de 2023 08:00
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Fernando Báez Sosa llegó a Villa Gesell el jueves 16 de enero del 2020. Su plan era permanecer unos días allí con sus amigos de la escuela secundaria y con su novia, Julieta. Todos ellos se hospedaron en el hostel Hola Ola, en Paseo 105 y Av. 5, donde permanecieron hasta el 23 de enero. Cerca de las 19:00 del viernes del 17 de enero, el estudiante de derecho y sus amigos decidieron pasar la noche en Le Brique, lugar al que llegaron a la 1:30, aproximadamente.

Patadas y golpes a traición: ¿cómo fue el crimen de Fernando?

Fue el inicio del horror que estaba por venir. Cerca de las 4:30, debido a la gran cantidad de personas que había dentro del local, hubo un roce entre los rugbistas y los amigos de Fernando. Algunos intentaron separar la gresca que se armó cerca de la pista de baile, otros en cambio quisieron calmar los ánimos y despejar la zona.

 

Ante el alboroto que se originó, la seguridad del establecimiento decidió sacar por un lado a los rugbiers que oponían resistencia (sobre todo Máximo Thomsen, que se mostraba muy alterado) y por otro lado salieron Fernando y sus amigos de manera pacífica. La ira de los hoy imputados por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” quedó evidenciada en los videos tomados por las cámaras de seguridad del lugar,

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Allí muestran a los guardias de seguridad sacando a Máximo Thomsen por la fuerza bruta. Incluso, recurrieron a llaves de sumisión para retirarlos del establecimiento y evitar que agredan a otras personas. Luego de ser expulsado, Fernando decidió quedarse enfrente del boliche junto a siete compañeros tomando un helado, de uva, y esperando que saliera el resto del grupo.?

Ellos ya se habían olvidado lo que pasó dentro del boliche y hasta incluso, uno de los amigos de Fernando saluda al guardia de seguridad que los escoltaba dando -de alguna manera-por terminado el asunto. Dos minutos después de salir, a las 4:44, dos de los rugbiers oriundos de Zárate (Enzo Comelli y Ciro Pertossi) atacaron por la espalda al joven de 18 años. Al menos ocho de los diez rugbiers participaron del homicidio.

Lo golpearon hasta dejarlo inconsciente y luego le propinaron patadas en la cabeza. Fue un ataque a traición que lo tiró al piso. Luego, al menos cinco de ellos lo molieron a golpes. La feroz golpiza duró entre 20 y 40 segundos aproximadamente, y nadie intervino por una razón: el resto del grupo que no participó de la despiadada golpiza, amenazaba y golpeaba a los amigos de Fernando que intentaban intervenir. 

 

El grupito golpeaba a sus amigos, impidiéndoles acercarse a la víctima y socorrerlo. Un amigo de Fernando, Tomás, también terminó herido. El ataque duró menos de un minuto. Según la hipótesis de la fiscal, hubo una división de tareas para cometer el homicidio, algunos golpearon a la víctima y otros evitaron cualquier tipo de ayuda.? Una vez terminado el trabajo, los rugbiers se abrazan, se felicitan, ríen y se van del lugar, felices por haber terminado con la vida de una persona.

Lucas Pertossi filmó el comienzo de la golpiza (hasta que cortó la grabación para sumarse a la misma). Cuando Fernando ya estaba en el piso, Thomsen gritó: "¡Dale cagón! ¡Levantate y peleá!". Otra frase que se escuchó en los videos que forman parte de la causa fue la de Matias Benicelli: "¡A ver si ahora volvés a pegar de atrás, negro de mierda!".

Solo hicieron unos metros cuando fueron detenidos por personal de la Infantería frente a un supermercado. La secuencia fue captada por otra cámara de seguridad, donde queda en evidencia el poco valor y el desprecio que tenían sobre la vida, la vida de Fernando. En las imágenes se lo puede ver a Ciro Pertossi limpiando sus manos cubiertas de sangre. La sangre de Fernando. Lo hizo de espaldas a los uniformados.

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Luciano Pertossi, hermano de Ciro, hace lo propio, pero una manera más sádica y siniestra: se chupa los dedos con la sangre de la víctima para ocultar la evidencia del crimen. Matías Benicelli, en cambio, hizo la más fácil y escondió la mano que tenía más complicada en uno de sus bolsillos. "Estoy acá cerca de dónde está el pibe y están todos ahí a los gritos....está la policía, llamaron a la ambulancia....caducó", fue el mensaje de Lucas Pertossi a las 04:55.

 

Poco les importó al resto. Solo intercambiaron una serie de mensajes, mientras que algunos organizaban la fiesta en la noche siguiente y otros, Lucas y Máximo, simplemente se fueron buscar algo de comida para "el bajón"  a un McDonald's. Todos ellos se cambiaron la ropa y se fueron a comer a un local de comidas rápidas. Luego, se fueron a dormir y fueron despertados por un allanamiento de la Policía. 

Culparon a Pablo Ventura, quien estaba a 400 kilómetros del lugar del hecho

Una vez detenidos, el grupo de los diez rugbiers aseguró que el asesino de Fernando había sido Pablo Ventura, joven practicante de remo, también oriundo de la localidad de Zárate, pero con quien no tenían relación alguna. En un primer momento la fiscal del caso, Verónica Zamboni, puso en duda su testimonio ya que las cámaras de seguridad captaron a un automóvil igual al de la familia de Pablo volviendo de la Costa Atlántica y el joven tenía un pasaje para viajar a Uruguay.

Días más tarde, la justicia pudo comprobar que Ventura había estado cenando en un restaurante de su ciudad y que el viaje fuera del país que tenía planeado estaba agendado desde septiembre de 2019. Después de las ruedas de reconocimiento, en las cuales nadie apuntó contra él, fue sobreseído de la causa. En el Juicio, Ventura tomó asiento para declarar. Antes de ingresar al juicio, aseguró que “con buena cara no voy a mirar” a los rugbiers acusados. Ni siquiera los miró.

Lo primero que hizo fue aclarar que no conocía a la víctima y que con el único de los imputados que tenía una relación, o al menos conocía, era Máximo Thomsen. "Con ellos (los rugbiers) no tenía ningún tipo de trato, solo sabía quiénes eran porque éramos de la misma ciudad”, dijo. En ese sentido, señaló que había tenido problemas Con Lucas Pertossi, porque una vez habló mal de mí". "Dijo que yo le parecía un tonto. Nos miramos mal en un boliche”, contó. 

Entre lágrimas un testigo complicó a Thomsen: "A Fernando lo pateaba como una pelota de fútbol"

Consultado sobre el momento que fue inculpado y detenido, recordó: “Me vino a buscar la Policía a mi casa, me llevan a campana, no estaba esposado ni nada. Me sacan el DNI y el celular y me dicen que tengo que ir Gesell por el asesinato de un chico. Me esposan y me suben a un auto. En Villa Gesell me recibe la DDI y cuando llego ahí preguntaba porqué estoy ahí y ahí me explican que se me inculpaba del asesinato de un chico”.

Por falta de pruebas y tras comprobarse que no había salido de Zárate la noche del hecho, Ventura fue excarcelado el 21 de ese mismo enero de 2020 por pedido de la fiscal de Villa Gesell a cargo de la causa, Verónica Zamboni, y la orden del juez de Garantías David Mancinelli.  "El primer día fue horrible, todos me miraban como si yo fuera el asesino", había dicho el remero antes de ingresar a declarar.

"¡Mataron a una persona! ¿Me estás jodiendo?"

Sábado 18 de enero. 8 de la mañana. El cuerpo de Fernando Báez Sosa se encontraba en la morgue del hospital de Villa Gesell: le estaban realizando la autopsia. Los padres de la víctima viajaban desesperados a la Costa. Su novia, destruida, aguardaba en la vereda en compañía de una amiga que le entregaran el cuerpo. Lo habían declarado muerto tres horas antes, en la vereda de enfrente del boliche Le Brique, después de haber sido atacado por una patota de diez rugbiers.

Los mismos que después de matarlo, ya organizaban, como si nada hubiera sucedido, la previa de ese sábado. "Pero, ¿estás loco, vos? ¿Te pensás que quiero ir a hacer algo hermano? Mataron a una persona, ¿me estás jodiendo? No es ninguna boludez, papi". Esa fue la reacción del joven que estaba llegando en micro de Zárate a Gesell esa mañana y pensaba dejar las valijas en la cabaña que habían alquilado los imputados hasta que "abriera el hotel" que había reservado.

En el primer intercambio de mensajes, se sorprende al darse cuenta de que sus "amigos" ya estaban organizando la previa de la noche, pese al homicidio. El siguiente recorte del audio de WhatsApp muestra la reacción del joven, a la respuesta de alguien que le recomendó alejarse de la situación. "Eh, no. ¡Qué me voy a meter! Yo agarro, llego acá a Villa Gesell y le mando a los chicos: 'Eu, ¿podemos dejar el bolso hasta que nos den el hotel?'. 'Sí, vengan a dejarlo'. Bueno, estaban todos durmiendo, uno solo (despierto). Y estaba toda la Policía en la calle".

Al notar la presencia policial, el joven de Zárate le preguntó a uno de los efectivos qué había sucedido. "Ayer a la salida del boliche hubo una pelea y terminaron con la vida de un chico", le respondió el agente, quien por ese entonces ya estaba tras la pista de los diez imputados. "Bueno, pasó. No creímos. Después le preguntamos a otro policía y nos dijo lo mismo. Estaba la Policía Científica, todo", reconstruye el nuevo testigo.

"Cuestión que vamos a la casa de los pibes, dejamos la valija y uno de los pibes, Blas se llama (por Cinalli) que estaba en la casa de ellos, agarró y nos empezó a contar que se habían peleado, que lo agarraron a uno y que no sabían si estaba medio muerto o qué (por Fernando); pero que no creían que estuviera muerto", aseguró el testigo. Para ese horario, tal como consta en el expediente, Lucas Pertossi ya les había avisado que la víctima había "caducado".

De acuerdo a lo que les contó Cinalli, esa madrugada los diez imputados escaparon de la Policía (tal como quedó en evidencia en el video registrado por las cámaras de seguridad del supermercado chino ubicado a pocos metros de la escena del crimen). "Nos contó que los salió a correr la Policía y que se metieron en la casa (que alquilaban). Cuando nos contó eso, le dije: 'No, amigo. A la persona esa la mataron".

"Cuando nos contó eso, fuimos a ver qué onda (al centro). Fuimos a preguntarles a los policías y nos dijeron que sí, que anoche una manada de entre 10 a 12 chicos le había pegado al chico ese y a su grupo de amigos. Que habían terminado con la vida de ese chico. Yo ahí me cagué hasta las patas y les dije: 'Ustedes están re locos, amigos'. Andá a levantar a los pibes ya y andá a decirles ya. Tómense el palo para Zárate, váyanse; váyanse".

La respuesta de los rugbiers a la propuesta de profugarse fue contundente: "No, acá en Gesell están flasheando y exagerando todo. Están re locos". Al darse cuenta del cuadro de situación, el joven regresó a la cabaña que alquilaban los imputados para recuperar su valija. "(Blas) Me dio las llaves de la casa, fuimos, agarramos nuestros bolsos y nos vinimos a la puerta del hotel hasta que abrió. Nos quedamos en la puerta con el CalaSantino (también mencionado en la causa) y con todo los que vinimos (en micro)".

El siguiente encuentro con sus amigos de Zárate fue al momento de la detención, que tuvo lugar cerca de las diez de la mañana. "Cuando fuimos, la DDI los tenía a todos tirados en el piso. Les revisaron la casa y se los llevaron a todos detenidos. Eso fue porque salieron mamados, se empezaron a pegar y son los que juegan al rugby. Son los enormes, los grosos. No se midieron, tienen fuerza y lo cagaron a patadas en el piso".

Juan Pedro Guarino y Alejo Milanesi, los rugbiers libres

Para la Justicia quiénes golpearon directamente a Fernando hasta matarlo son: Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli. Ayrton Viollaz, Lucas Pertossi y Luciano Pertossi también están involucrados en la causa, pero por ser los responsables de golpear y evitar que los amigos de la víctima lo ayuden. 

Juan Pedro Guarino  fue sobreseído finalmente de la causa. El joven, según consta en el expediente de elevación a juicio, no estuvo relacionado directamente con el homicidio de Fernando de acuerdo a lo que consideró el juez de garantías, David Mancinelli. De esta forma el magistrado acompaño el pedido de fiscal, Diego Escoda, que había sostenido el año pasado en el pedido de elevación a juicio que “no se han obtenido elementos que puedan vincular directamente al homicidio”.

La querella que representa a la familia de la víctima no sólo no objetó la decisión, sino que en diciembre ya había acompañado la decisión del fiscal de apararlo de la investigación. "Nosotros tampoco encontramos elementos que justifiquen su imputación", precisó a BigBang Fabián Améndola, quien junto al staff de Fernando Burlando lleva adelante la defensa de los padres de Fernando.

En concreto, el funcionario judicial sostuvo que tanto Guarino (como también Alejo Milanesi), que pasó 23 días detenido, no fueron reconocidos ni por los testigos ni por las cámaras de seguridad en la escena del crimen. “Si bien tenían algunas lesiones, no se pudo al momento vincular que esas lesiones hayan sido producidas en virtud de este hecho y por lo tanto no existen elementos suficientes para mantener la detención”, declaró el fiscal.

De esta forma el magistrado acompañó el pedido de fiscal, Diego Escoda, que había sostenido en el 2020 en el pedido de elevación a juicio que “no se han obtenido elementos que puedan vincular directamente al homicidio”. La querella que representa a la familia de la víctima no sólo no objetó la decisión, sino que en diciembre de aquel año ya había acompañado la decisión del fiscal de apartarlo de la investigación.

"A este negro de mierda me lo llevo de trofeo": el brutal testimonio de otra testigo contra los rugbiers

El juicio contra los ocho rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche arrancó el lunes 2 de enero del 2023 y durante las primeras cinco jornadas se dieron a conocer datos reveladores.  Como por ejemplo, que uno de los asesinos antes de darle el último golpe a Fernando le dijo a su amigo: "Quedate tranquilo que me lo voy a llevar de trofeo". Luego, le pegó una patada y antes de irse lanzó la frase "negro de mierda".
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