La tranquilidad habitual de Ingeniero Maschwitz se vio sacudida por un caso que parece extraído de las peores pesadillas. En la Escuela de Educación Media N°4, un grupo de alumnos, todos menores de edad, habría estado organizando un tiroteo en su escuela. La denuncia realizada por los padres de algunos estudiantes permitió que la situación se detuviera antes de que lo más peligroso ocurriera.
Cinco adolescentes, de entre 13 y 15 años, fueron suspendidos por la institución tras descubrirse que formaban parte de un grupo de WhatsApp donde se compartían detalles escalofriantes sobre cómo se llevaría a cabo la masacre. Mai, una joven que figuraba como administradora del grupo, sería quien lideraba el plan. Fuentes del colegio informaron que Mai -quien ya había tenido conflictos en 2024- estaba bajo tratamiento por trastornos de salud mental, y ahora es ella quien habría sido la mente detrás de las conversaciones.
Entre los mensajes compartidos en el grupo, se discutía incluso sobre el uso de armas: "La Uzi calibre .22 es corta y entra en la mochila. Hay que disparar en forma de ráfaga", escribieron en uno de los chats. Los directivos del colegio decidieron suspender a los involucrados por 40 días y trasladar sus clases al formato virtual mientras se lleva adelante la investigación.
Lucila, madre de una alumna del colegio, relató cómo se enteró de lo sucedido: "Hablé con la mujer de uno de los padres que es policía y me dijo: 'La primera denuncia en la comisaría fue de parte de mi marido' y a nosotros que somos padres no nos tomaron la denuncia", comentó indignada.
Según su relato, la información comenzó a circular entre los padres a través de un grupo de WhatsApp creado por una madre que ya estaba al tanto de lo ocurrido y que por el terror que le dio, decidió compartirlo: "Una madre ya estaba enterada por su hija y vio la gravedad de lo que estaba pasando y dijo: 'Voy a hacer un grupo y van a enterarse todos los padres'. Se preocupó más que el directivo acá", agregó Lucila, visiblemente molesta por la falta de acción inicial por parte de las autoridades escolares.
En cuanto a los detalles que salieron a la luz, Lucila explicó que "un grupo de chicos dentro de la escuela se estaban organizando para matar. Los primeros chats eran cuatro o cinco, se sabe bien que eran dos arriba, dos abajo, que el arma le iban a entrar un día antes a la noche porque hay tres turnos: mañana, tarde y noche", relató con angustia.
Sobre los allanamientos realizados en las casas de los estudiantes involucrados, Lucila expresó su desconfianza ante los resultados negativos: "Obviamente no se va a encontrar nada", señaló con ironía. También manifestó su inseguridad respecto al manejo del caso por parte del colegio: "Lo que comunicó el directivo es que los chicos pueden seguir yendo a la escuela y los que no se sienten seguros van a seguir trabajando con el classroom", explicó. "No me siento segura", confesó Lucila. "No sé qué es verdad ni qué es mentira".
Los mensajes del horror
El grupo de WhatsApp habría comenzado a funcionar tres semanas atrás, pero en los últimos días las conversaciones tomaron un giro tan alarmante que uno de los estudiantes decidió informar a sus preceptores. Lo que se descubrió en esos mensajes dejó helados a las autoridades.
Mai, quien lideraba el grupo, escribió: "Bueno. Básicamente lo que vamos a hacer es un tiroteo. Ya tengo las armas porque mi padrastro las tiene. Tenemos que ir al colegio, en este caso, al mío. La pregunta es: ¿ustedes quieren hacerlo? ¿Quieren hacerlo a esta edad o cuándo sean un poco más grandes?".
En otro mensaje, Mai detallaba el plan con una frialdad perturbadora: "Bien la cosa es así... Vamos a entrar por la entrada principal como siempre y luego irán dos arriba y dos abajo... Acá no es que ustedes elijan a quién mierda le van a disparar; ustedes persona que ven persona a la que le disparan sin importar el que toca. Toca... ¿Okey? No quiero que se arrepientan a último momento".
La amenaza escalaba aún más: "Si es así créanme que no me gusta gastar mi tiempo, por lo cual si se arrepienten a último momento, ya sea estando en la escuela, lo siento mucho pero los disparos no serán solo para los estudiantes sino también para el que se arrepiente", fustigó.
Otros integrantes del grupo también participaban activamente en las conversaciones: "Después de que matemos a los demás hacemos un recorrido por la escuela para ver si quedó alguien con vida", escribió uno de ellos. Mai añadió otro mensaje aún más perturbador: "Quiero agarrar a un estudiante, obligarlo a que abra la boca para después dispararle".