La gira del presidente de la República Argentina, Javier Milei, por los Estados Unidos (EEUU) se cerró con un resultado agridulce en relación a las expectativas declaradas. Por un lado, se consiguió que los aranceles pasen a 0 para 50 productos que se comercian entre ambos países, pero por el otro la misión diplomática no logró la foto con su par norteamericano Donald Trump, que había prometido desde Cancillería.
La confirmación, que enseguida se hizo masiva, llegó tras las filtraciones públicas acerca de la distancia que la gestión del republicano exige con China por parte de la Argentina, como condición para apoyar el desembolso de 8.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI). La demanda norteamericana es la de que se abandone el Swap con el gigante asiático.
El problema fundamental de la negociación es que el monto que el organismo internacional de crédito otorgaría es mucho menor a los 18.000 millones que se negociaron con China durante la gestión de Alberto Fernández, y que fueron fundamentales para que la última corrida cambiaria no desembocara en la devaluación que tanto temen de cara a las elecciones de medio término.
La falta de una fotografía va más allá del gesto. Implica que no hubo reunión entre Trump y Milei, y esto tiene diferentes interpretaciones, aunque ninguna de ella positiva. Es que la idea era apuntalar la negociación con el FMI, en relación a que EEUU es el país más poderoso en las decisiones que se toman allí. Aunque también apostaba a enfriar una fuga constante de dólares que van para mantener el tipo de cambio.
Al mismo tiempo, como no todas fueron pálidas para la gira, desde la gestión libertaria celebraron con bombos y platillos haber conseguido que EEUU dejara en 0 a los aranceles de 50 productos para que "fluyan libremente" entre las dos naciones. El logro quedó contrastado por la foto que habían asegurado tener garantizada. Esa que podía traer algo de paz a los desbocados mercados.