“Toda persona podrá solicitar la rectificación registral del sexo, y el cambio de nombre de pila e imagen, cuando no coincidan con su identidad de género autopercibida”. De esta manera reza la Ley de Identidad de Género que entró en vigor en el año 2012 en Argentina. La misma reconoce aquellas identidades disidentes para dar lugar a más derechos como acceso a la salud pública, a la educación y, por supuesto, al derecho más importante: el voto.
El próximo domingo 13 de agosto se desarrollarán las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la Argentina y es importante que, para seguir construyendo la democracia, vayamos a votar. Pero para que el día de los comicios sea una verdadera fiesta, todas, todos y todes deberían respetar las identidades autopercibidas.
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Si sos una disidencia y estás leyendo esta nota o bien, si te toca fiscalizar y no sabés cómo manejarte con identidades queer ( personas que rechazan todo tipo de clasificaciones hegemónicas del sistema binario varón/mujer), esta nota te va a servir.
¿Qué hago si el nombre y género no coinciden con los del DNI?
Lo que realmente importa es el número del DNI, que no cambia nunca. El o la fiscal de mesa, deberá llamarte con ese número y sólo mencionar tu apellido. Una herramienta válida también es que te llame por el número de orden de tu documento que también es único.Este principio se basa en el Artículo 12 de la Ley que refiere a un trato digno: “Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de identidad. A su solo requerimiento, el nombre de pila adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados”.