Estados Unidos volvió a encender la mecha de la guerra comercial. A partir de este jueves, entró en vigor un nuevo esquema de "aranceles recíprocos" impulsado por el presidente Donald Trump, que fija un arancel mínimo del 10% para todas las importaciones que ingresen al país. Argentina, aunque beneficiada con la tasa mínima, no escapa del impacto de esta medida. El golpe se sentirá en sectores estratégicos como el aluminio y el acero, que verán encarecido su acceso al mercado estadounidense.
Según un informe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), los aranceles que el país sudamericano impone a los productos norteamericanos son significativamente más altos en diversas categorías: 16% en alimentos, 8,1% en químicos, 11% en plásticos y 20,9% en textiles. Con la nueva política de reciprocidad de Trump, los exportadores argentinos perderán competitividad. La decisión de la Casa Blanca no se limita a Argentina.
Países como Chile, Australia, Colombia, Perú y Reino Unido también se enfrentarán a un arancel del 10%. Sin embargo, otras potencias, como la Unión Europea, China y Japón, recibirán tarifas aún más elevadas, lo que podría desatar represalias y configurar un escenario de tensiones comerciales sin precedentes. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, ya manifestó su rechazo, calificando la medida como "un error que no beneficia a nadie" y abogando por negociaciones para evitar una guerra comercial que debilite a Occidente en favor de otros actores globales. "Haremos todo lo posible para llegar a un acuerdo con Estados Unidos para evitar una guerra comercial", dijo.
El anuncio de Trump se produce justo cuando el presidente argentino, Javier Milei, se prepara para viajar a Estados Unidos en busca de inversiones. Curiosamente, el mismo día en que se conmemoraba el 2 de abril por la Guerra de Malvinas, Milei saludó públicamente a Trump en redes sociales y compartió la canción "Friends will be friends" de Queen, en un gesto que generó polémica. A pesar de los vínculos entre ambos líderes, la decisión estadounidense representa un desafío para Argentina. Si bien el arancel del 10% está por debajo del promedio aplicado a otras naciones, la medida encarece las exportaciones nacionales.
Además, podría reducir su atractivo en el mercado estadounidense. El sector empresarial alertó que la Argentina "se va a ver severamente afectada por las exportaciones agroindustriales del aceite de soja, donde ya estábamos en más de 700 millones de dólares, dado que ahora pasamos de un arancel del diecinueve por ciento al veintinueve por ciento". El presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idigoras, advirtió que "seguramente la carne vacuna, los limones, jugo de limón, el maní, la pasta al maní, el azúcar y muchos otros productos que son parte de la canasta exportadora argentina se verán severamente afectados y dañados en esto".
CIARA-CEC impulsa que el gobierno inicie "negociaciones bilaterales urgentes, aprovechando sobre todo que el presidente Javier Milei tiene una relación amistosa con el presidente Trump, para buscar que apliquen rápidamente excepciones, y que todo este tipo de derechos adicionales queden eliminados". Por otro lado, también propone al gobierno argentino aplicar la eliminación total de derecho a importación en Estados Unidos en el complejo oleaginoso, incluyendo aceites y biodiésel, a cambio de que la Argentina haga exactamente lo mismo. "Esperemos que el gobierno argentino pueda iniciar negociaciones exitosas lo antes posible", señalaron.
Según datos de Cancillería, en el primer bimestre de 2025 Argentina exportó 352 millones de dólares en aceite de soja a Estados Unidos. Además, el país norteamericano es un destino clave para sectores como oil & gas, metales primarios y alimentos procesados. En 2024, Argentina logró revertir su déficit comercial con Estados Unidos, alcanzando un superávit de 302 millones de dólares. Sin embargo, la política proteccionista de Trump podría poner en jaque estos logros. El nuevo esquema de aranceles no solo afecta a Argentina, sino que reconfigura el comercio mundial, con represalias arancelarias en puerta y el riesgo de un freno en el crecimiento global.