04 Abril de 2025 16:18

El gobierno nacional celebró la reducción de personal en el Estado como un logro significativo en su política de ajuste fiscal. Federico Sturzenegger, uno de los principales referentes económicos de la gestión, destacó los beneficios del recorte en términos de ahorro y menor presión tributaria.
Según el mensaje que desató mucha bronca en su cuenta oficial de X, esta medida permitirá un "ahorro anual estimado en 1.650 millones de dólares", una cifra que fue presentada como un triunfo en la búsqueda de "menos Estado, menos impuestos y más libertad".
Sin embargo, detrás de estos números se ocultan realidades que no fueron mencionadas en los festejos oficiales: miles de familias enfrentan el desempleo y la precarización laboral. El discurso de las fuerzas del cielo se centró en resaltar las bondades del ajuste como columna vertebral de una política fiscal que busca alcanzar el superávit y ensalzó el sueño mojado libertario de, algún día, prescindir del Estado.
Sturzenegger agradeció el trabajo del Ministerio de Desregulación del Estado que maneja y su equipo, liderado por Liza Macri, quien junto a su grupo de colaboradores se encarga de reestructurar el aparato estatal, según él "sin comprometer los servicios públicos esenciales".
La reducción de organigramas, trabajadores y salarios fue presentada como un ejercicio técnico eficiente y acompañada por el ya emblemático mensaje libertario "¡Viva la libertad, carajo!". Sin embargo, las implicancias sociales y económicas de estas decisiones generan interrogantes que no encuentran respuesta en los discursos oficiales cuando los platos de los trabajadores están cada vez con menos alimentos.
Mientras desde el Poder Ejecutivo se celebran los recortes como un paso hacia la "libertad económica", los efectos en el tejido social son cada vez más evidentes. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) salió al cruce de estas políticas con un tono crítico y alarmante. Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, cuestionó la narrativa oficial y expuso cifras que contradicen los festejos del gobierno. Aguiar explicó que la pobreza en Argentina supera el 73%, un dato que refleja una realidad mucho más compleja que la presentada por los informes oficiales.
El último relevamiento del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indicó que la pobreza afecta al 38,1% de la población, pero este cálculo se basa en una Canasta Básica Total desactualizada desde hace dos décadas. Según la Junta Interna de Delegados de ATE en el Indec, para no ser pobre se necesitan $1.649.499 mensuales, un monto significativamente superior al que utiliza el gobierno en sus mediciones.
Aguiar también señaló que las canastas oficiales no contemplan gastos esenciales como alquileres, transporte y servicios públicos, lo que agrava aún más la desconexión entre las cifras oficiales y las condiciones reales de vida. Además, el referente sindical indicó una de las problemáticas que ni Milei ni Sturzenegger parecen tener en cuenta: más de la mitad de los empleados públicos no tienen vivienda propia, y las políticas actuales no ofrecen soluciones a esta problemática estructural.
Desde ATE se exige un bono mensual de $150.000 como medida para recomponer los salarios más bajos en el sector público y mitigar el impacto del ajuste fiscal. El sindicato ya advirtió que las políticas actuales no generan crecimiento económico ni recuperación salarial, sino que consolidan una crisis social que debilita el apoyo popular al gobierno. En este contexto, el superávit fiscal propagandizado por el Ejecutivo es calificado como "teórico" y alejado de las realidades cotidianas.
El contraste entre las celebraciones oficiales de Federico Sturzenegger y los reclamos sindicales de ATE ponen en evidencia una brecha impresionante entre las prioridades del gobierno de las fuerzas del cielo y las necesidades urgentes de la población que vive con los pies en la tierra. Mientras aquellos festejan cifras y gráficos, los otros enfrentan despidos, pobreza y una vida marcada por la incertidumbre económica. La motosierra de La Libertad Avanza es cada vez más sangrienta.