Si hay algo que el teatro nos regala es la posibilidad de sumergirnos en historias que nos desafían, nos hacen reír, reflexionar y, a veces, hasta mirarnos en el espejo de sus personajes. El festín del eterno retorno es una de esas obras. Escrita por Carla Giordanengo y dirigida por María Celeste Teruel, esta pieza se presentará el 17 de abril en el Teatro Picadilly y promete ser una experiencia inolvidable. "Yo estaba en una búsqueda de historias para mujeres", confiesa Teruel en diálogo con BigBang, quien nos llevó tras bambalinas de una obra que pone sobre el escenario la complejidad de la vida, la amistad y las decisiones que nos marcan.
Aunque la obra está inspirada, en parte, en Nosotras que nos queremos tanto, de Marcela Serrano, Teruel aclara que no es una adaptación directa. "Cuando Carla me habló de esta obra, la leí y me encantó porque muestra cinco mujeres distintas entre sí, pero que a la vez podrían ser una sola en diferentes momentos de su vida. Cada una enfrenta una encrucijada y, al final del día, lo que las sostiene es la amistad. Carla encontró este libro en un baúl de una casa donde se alquilaba y le despertó la idea de escribir sobre mujeres y sus transformaciones. Pero la historia tiene su propia esencia y narrativa", detalló la directora.
Cada una de las protagonistas tiene un conflicto que la atraviesa. "El personaje de María es el que más desafía. Es una mujer que elige vivir a su manera, sin seguir los mandatos de la familia tradicional. No se preocupa por casarse o formar una familia, lo que genera tensión con sus amigas", explica Teruel. "Por otro lado, Isabel irrumpe con una revelación impactante que hace tambalear las certezas de todas. Sin spoilear, es un personaje que decide liberarse de un modelo de vida que no la hace feliz".
A lo largo de la obra, las protagonistas participan en un juego en el que deben responder preguntas anónimas escritas en papeles. "Esas preguntas son jodidas", dice Teruel entre risas, "porque las amigas saben qué temas tocar para hacerlas reflexionar". Y es ahí donde la obra se vuelve desafiante y, al mismo tiempo, profundamente real. La pieza no busca reinventar la amistad entre mujeres, pero sí mostrarla en su autenticidad. "Es una amistad sana, donde las amigas se aceptan tal como son", detalló.
Y agregó: "Se dan golpes bajos, sí, pero también se apoyan y se desafían para que la otra crezca. Es un recordatorio de que esas reuniones de amigas son vitales, porque la vida nos arrastra y muchas veces las dejamos de lado". Cuando se le preguntó qué espera que el público se lleve de la obra, Teruel fue clara: "Prefiero que salgan con preguntas, no con respuestas. Que se replanteen qué están transformando en su vida. Cuando veo que hay silencio en la sala, sé que el mensaje está calando hondo".
Y aunque la obra esté dirigida principalmente a mujeres, también interpela a los hombres. "Muchos salen sorprendidos al ver de qué hablamos las mujeres en nuestros encuentros". En tiempos de plataformas digitales y contenido inmediato, El festín del eterno retorno nos recuerda por qué el teatro sigue siendo una experiencia única. "Es el aquí y ahora", dice Teruel. "No podés poner pausa ni rebobinar. Te sumergís en la historia junto con desconocidos en la sala", remarcó, enamorada del escenario.
Además, explicó que, "por un momento, compartís una experiencia que no se repetirá igual nunca más". El 17 de abril, el escenario del Teatro Picadilly se convertirá en ese microclima donde la risa, la emoción y la reflexión se entrelazan. Y si algo nos queda claro después de hablar con María Celeste Teruel, es que El festín del eterno retorno no es sólo una obra de teatro, sino una invitación a mirarnos a nosotros mismos a través de los ojos de estas cinco mujeres.