28 Febrero de 2025 12:40

La figura de Wanda Nara vuelve a estar en el ojo de la tormenta. Esta vez, la polémica gira en torno a un informe escolar que revelaría una presunta violencia de Mauro Icardi contra uno de los hijos de la empresaria con Maxi López. La noticia generó un revuelo inmediato, no solo por la gravedad de la acusación, sino porque, una vez más, los conflictos personales de la modelo se exponen en el ámbito mediático como si de una estrategia se tratara.
Lo cierto es que la denuncia reciente se suma a un largo historial de enfrentamientos y acusaciones en la vida de Nara. Durante su escandalosa separación de Maxi López, Wanda lo acusó de violencia y obstaculizó su relación con sus hijos, según había revelado en su momento el ex abogado del ex futbolista. En aquel entonces, López tuvo que enfrentar denuncias por maltrato que nunca se probaron, mientras que su ex esposa monopolizaba el discurso público con su versión de los hechos.
Ahora, el ciclo parece repetirse. En medio de rumores de una crisis matrimonial con Icardi, surge una acusación de maltrato que pone en el centro de la escena al delantero del Galatasaray. La filtración de un documento del Colegio Lincoln detalla que Benedicto, el hijo mayor de Nara, manifestó temerle a su padrastro y recordó que le propinaba supuestos castigos físicos. Esta situación genera interrogantes no solo sobre la veracidad de la denuncia, sino también sobre el papel de Wanda Nara en la reiterada exposición de sus hijos a estos conflictos.
Es inevitable preguntarse si estas denuncias surgen de una preocupación genuina por el bienestar de los menores o si son parte de un esquema calculado que le permite a Wanda mantener el control sobre sus parejas y el discurso, a favor obviamente, del público. El ex abogado de López, Andrés Beccar Varela, había dejado entrever que la empresaria sigue un modus operandi recurrente: denuncias de violencia sin pruebas concretas, acusaciones de obstrucción de vínculos paternales y una permanente victimización en los medios con el único objetivo de dañar a la otra parte.
Si nos detenemos en el caso de Maxi López, por ejemplo, en las últimas horas, se viralizó una vieja nota que le hicieron a Maxi López en Intrusos, en el año 2016, cuando continuaba el enfrentamiento de Wanda con el ex jugador. "La verdad que es todo lo contrario de lo que dice la madre, así que en ese aspecto me quedo tranquilo que obviamente yo trato de hacer las cosas bien, después obviamente el daño que hace inmediato la madre diciendo las burradas que dice y exponiendo a los hijos a un montón de cosas, o sea, yo eso no lo puedo frenar, es la madre y se me complica", declaraba Maxi al ser acusado de haber sido violento con uno de los hijos.
En ese momento, el cronista le advirtió al ex River Plate que se decía "que hubo un hecho donde vos terminás como zamarreando a tu hijo, agrediéndolo a tal punto de poner en el colegio de por medio diciendo que vieron unas marcas que tenía en su cuerpo y que tu nene habría dicho que fuiste vos". "La verdad que es una mentirosa porque el colegio en Europa empieza en septiembre, yo escuché la nota que dio que dijo que en el colegio le habían comunicado que había tenido marcas, en realidad si yo tendría que hacerle marcas o tendría que tener algún acto diferente, elegiría a otra persona, yo con mis hijos jamás, jamás en mi vida les levanté una mano", el contestó.
Es cierto que cualquier acusación de violencia debe ser investigada con seriedad y responsabilidad, pero también lo es el hecho de que, cuando estas denuncias se repiten con diferentes protagonistas y siempre en contextos de disputas legales o sentimentales, resulta difícil no ver un patrón. Maxi López sufrió esta situación, ahora Icardi parece estar transitando el mismo camino, y los verdaderos perjudicados en toda esta batalla mediática son los hijos de la mediática, cuyas vidas privadas son utilizadas una y otra vez como moneda de cambio en conflictos personales. Incluso, los menores quedan expuestos en esta guerra que mantienen los mayores.
Wanda Nara siempre supo manejar la opinión pública a su favor. Su capacidad para capitalizar escándalos le ha permitido construirse una imagen de mujer fuerte y luchadora. Sin embargo, cuando los escándalos parecen formar parte de una estrategia repetitiva, la credibilidad empieza a resquebrajarse. ¿Estamos ante una madre que protege a sus hijos o ante una maestra del show mediático que sabe cómo manipular cada situación a su favor?